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Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura
3 Comentarios

La pregunta inicial para una arquitectura saludable post pandemia.

Nuestro amigo Igma Pacheco Rivas nos hace llegar este texto, que seguro que te va a gustar mucho.

“Recuerdo aquel tipo, con aires académicos y tono sarcástico decirnos: respuestas, respuestas ¿Quién tiene preguntas?… Nosotros éramos jóvenes y por ese entonces estábamos llenos de preguntas.” Así escribía Roberto Bolaño en los Detectives Salvajes, cuando su hígado aún funcionaba.

La arquitectura da respuestas, y quizás sea esa una de sus grandes virtudes. Y si bien es cierto que la reflexión arquitectónica pone énfasis en las preguntas, quizás hoy, más que nunca, sea un buen momento para re-formularnos algunas de ellas.

El confinamiento que hemos vivido es una especie de “experimento social involuntario”, es decir, algo que hubiese sido imposible de realizar en condiciones de no-pandemia.

Un experimento muy interesante para muchas disciplinas y también para la arquitectura, en cuanto ha dejado al descubierto algo que muchos/as ya sabíamos: la mala calidad, en general, de las viviendas.

Esa deficiente calidad se puede entender o justificar a partir de muchos factores: su tamaño, iluminación natural, ventilación, diseño, bajos presupuestos, etc.

De lo que no cabe duda es que los/as arquitecto/as somos, en algún grado y no los únicos/as, responsables de todo esto.

Pero más allá de las cuestiones técnicas de toda obra de arquitectura me parece que el problema aquí no es técnico sino conceptual, y tiene que ver con la pregunta inicial que guía a todo proyecto.

Una pregunta inicial que debería guiar los nuevos proyectos o rehabilitaciones futuras porque, querámoslo o no, nuestra única opción es mirar hacia adelante, pero con un punto de inflexión brutal: la Covid-19.

¿Es posible, técnica y conceptualmente, una arquitectura saludable?

La respuesta es sí pero, insisto, no es un problema técnico sino conceptual.

Es conceptual ya que las preguntas sobre una arquitectura saludable o una biología del habitar nunca han estado en la “primera línea” de nuestra disciplina y nuestro hacer.

Habría también que definir y ponernos de acuerdo en la idea de salud asociada a una obra construida, ampliando el concepto más allá de los individuos que la habitan.

Y para acercarnos a la idea de una arquitectura saludable, me parece pertinente citar dos antecedentes: la permacultura y la bioconstrucción.

Desde una reflexión holística acerca del habitar, la permacultura nos advierte sobre la vieja pregunta y nos invita a trabajar desde la nueva pregunta.

La vieja pregunta era: ¿Cómo podemos, como seres humanos, sacar provecho del mundo vegetal? Y la nueva pregunta es: ¿Qué podemos, como seres humanos, aprender del mundo vegetal?

Aprender del mundo vegetal cuestiona también la idea de salud que tenemos, la cual, por lo general, se centra en las personas como seres autónomos: compuestos por una serie de órganos que son estudiados/tratados de manera independiente.

En la nueva pregunta, la idea de salud trasciende al individuo, entendiéndolo ahora como un ser interconectado, como parte del ecosistema que habita.

En consecuencia, una arquitectura saludable no debiera ser proyectada solo para los individuos sino también para el entorno, los ecosistemas y el mundo vegetal.

La bioconstrucción también nos orienta en esta esta nueva pregunta inicial: ¿Qué ambiente interior se precisa proyectar? Y ligado a ésta: ¿Qué materiales nos ayudan a conseguir este propósito?

Son dos preguntas cruciales, en lo absoluto banales, y más bien técnicas que conceptuales.

De la misma forma que los factores atmosféricos condicionan el clima exterior, podemos caracterizar, medir y monitorear los que operan en el ambiente interior y estudiar sus interacciones e influencias.

La temperatura, la humedad relativa, la contaminación interior y la ventilación son los principales factores que definen la calidad ambiental de un espacio.

Como seres reguladores, nuestra respuesta biológica está ligada al medio en el que vivimos, trabajamos o descansamos.

Por otro lado, la elección de los materiales es determinante para asegurar un ambiente interior saludable y minimizar el impacto ambiental que su extracción, elaboración y puesta en obra demanda.

Ponderar el origen de los materiales, su energía embebida, las emisiones de CO2 y otros parámetros es necesario a la hora de elegir tal o cual material constructivo.

Y es, en el camino hacia una arquitectura saludable, donde los materiales naturales tienen mucho que aportar.

Y tal como hoy es realista pensar que no se construirán en el futuro obras que demanden un alto costo energético, nos gusta pensar que, un día, toda construcción será saludable.

Bioconstrucción Futura

De algún modo, y no de manera excluyente, somos los/as técnicos/as quienes debemos de liderar estos temas en diversas escalas y ámbitos de trabajo.

Y más allá de los desafíos técnicos o conceptuales que esta nueva pregunta nos exige, el desafío es ético.

Una encrucijada ética donde la arquitectura es una más de las tantas disciplinas y conocimientos que deberán de reformular su pregunta inicial.

Tenemos los conocimientos, la capacidad intelectual y técnica para abordar el desafío propuesto. Lo que no tenemos es mucho tiempo.

 

Si deseas conocer por dentro Bioconstrucción Futura y acceder la sesión
 
"Criterios de diseño de estructuras mixta sismo resistentes", 

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En este contexto nace Bioconstrucción Futura, una comunidad de profesionales especialistas en bioconstrucción que avanza unida.

Un proyecto creado por dos profesionales vinculados a la bioconstrucción que trabajan en remoto.

Igma Pacheco Rivas, un arquitecto guía y formador que desarrolla su trabajo de manera 100% digital desde Canadá y Andrés Martínez Espinosa, arquitecto técnico, especialista en biología del hábitat y asesor en bioconstrucción en el Instituto Español Baubiologie (IEB).

Te invitamos a conocer Bioconstrucción Futura desde aquí: www.bioconstruccionfutura.com o seguirnos la pista desde nuestra cuenta de LinkedIn.

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Episodio #21: Arquicafé con Igma Pacheco-Rivas

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3 COMENTARIOS
  1. Liana Hegui

    Excelente artículo. Creo que la Bioconstrucción es ya un imperativo del sentido común,a nada que nos adentremos en su conocimiento ya no podemos concebir otra forma de construcción. Bienvenidos todos los aportes y difusión posibles. Muchas gracias.

  2. ADOLFO LEON

    Interesantes temas, me agradecería saber más. Gracias.

  3. ADOLFO LEON

    interesantes temas, me agradaría conocerlos. Gracias

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