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Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura
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TODOS SOMOS ARQUITECTOS

Todo el mundo es entrenador de fútbol y arquitecto. 

Lo del fútbol se ve muy claro a nada que te guste el tema. Todos saben quién tendría que jugar y qué cambios se tendrían que dar en el partido. 

Eso sí, a ser posible con una cervecita fría y conscientes de que sus palabras se las llevará el viento. Al poco tiempo se podrá volver a decir cualquier barbaridad con la misma certeza de saber mucho más que el propio entrenador del equipo de tu pueblo o de la selección; lo mismo da. Todos somos grandes entrenadores que nunca se equivocan. Además, si no eres de los míos, mal rollo.

Cuando se habla de arquitectura, pasa algo bastante parecido. Eso sí, dando por hecho que la típica casita de toda la vida es la única opción posible y todo lo que no se ajuste a esa imagen es feo. Feo: equivalente a caca.

En realidad, la arquitectura, como tal, no interesa a casi nadie.

En estos nuevos tiempos, es fácil creerse que somos lo que no somos. Muchos juegan a ser periodistas por tener un blog, otros se creen la bomba como fotógrafos por tener una cuenta en Instagram con cierto impacto y, finalmente, aparecen nuevas profesiones como youtuber o trafficker que hace cuatro días ni estaban ni se les esperaba.

A su vez, sobre arquitectura todo el mundo opina, lo cual no es que esté mal, pero también mucha gente piensa que esto de ser arquitecto es dibujar cuatro planos y poco más. 

A todos nos ha pasado que un cliente llegue con su casa dibujada en un papelito cuadriculado pensando que el proyecto prácticamente está listo.  ¡Ah! ¡Y no nos olvidemos de aquellos que firman como arquitectos cuando parece que no lo eran!

Mientras tanto, otras profesiones son vistas como intocables. No nos da por jugar a ser dentista. A los dentistas les tenemos miedo y, además, les pagamos un pastón sin demasiado miramiento. Son lo más: no pasan presupuestos, no explican las facturas y cobran para vivir como marqueses. Pero a ser dentista  nadie juega.

Desde el muro de Carlos Bento.

1_ ARQUITECTOS Y SOCIEDAD

Sin embargo, bajo el criterio de “me gusta” o “no me gusta”, se esconden grandes arquitectos que despotrican de mucho de lo que ven. En realidad, en este caso, quien lo hace está en su derecho, pero, normalmente, la apreciación suele ir acompañada de un menoscabo para el autor del proyecto. 

De hecho, no cuesta recordar a políticos que piensan que a los arquitectos “habría que matarlos” (ver aquí).

En este sentido, es bastante triste que ni los propios arquitectos hayamos sabido transmitir para qué servimos (ver aquí), ni tampoco queda claro el valor que aporta a la ciudad cuando aparece la buena arquitectura. Tenemos un problema estructural en cuanto a nuestra comunicación con todo aquel que no es arquitecto.

Es más, hemos dejado en el aire la idea de que la arquitectura nace del garabato en una servilleta. La inspiración, casi divina, pareciera que tiene que ver con el origen de los grandes proyectos de arquitectura. Sin embargo, en general, la buena arquitectura nace como una respuesta directa a unas necesidades concretas. Este proceso, si se hace bien, no es tarea sencilla y es tan importante o más que la respuesta que da la arquitectura a estas demandas. Si no están bien planteadas las preguntas, las respuestas, aunque parezcan muy efectistas, siempre serán dudosas.

Ser arquitecto es algo bien complejo y que no se explica de manera sencilla. En su día hicimos el intento por aquí.

Igualmente importante es, como comenta la arquitecta británica Amanda Levete, reforzar la idea de que la arquitectura no es obra de un arquitecto, sino de un equipo.

“(…) Los arquitectos necesitan dinero para construir, pero la arquitectura es una disciplina colaborativa, se basa en el consenso con clientes, ingenieros… No existe el arquitecto-autor, el maestro que hace croquis geniales; eso es un mito: la arquitectura es un trabajo en equipo. La vida es más rica que el cerebro de un grupo de personas. Es mejor idear un lugar en el que los demás puedan tomar decisiones que imponer una manera de hacer las cosas. Cuando el público usa tu edificio de maneras que ni se te han pasado por la cabeza, aprendes que el cliente debe terminar la arquitectura. 

Los arquitectos tenemos tendencia a querer controlarlo todo, requiere de confianza el hecho de dejar cosas inacabadas para que el usuario decida.

Así, el arquitecto a lo sumo será el director de orquesta del invento; pero nos vendría muy bien replantearnos el tema de la autoría y todo lo que conlleva.”

De hecho, en realidad, esta arquitectura no la tiene porque hacer una persona con el título de arquitecto; son múltiples los casos de arquitectos estupendos que en realidad no tienen el título de arquitecto (ver aquí).  Pero bueno, este es otro tema que daría para un buen post.

A todo esto hay que sumar otro tema ya mentado en este blog: la dificultad que tenemos los arquitectos de hacernos entender con un lenguaje que llegue al común de los mortales (ver aquí).

2_ ARQUITECTURA DE FRONTERA

En paralelo a estas ideas surgen cada vez con más claridad much@s arquitect@s que tienen claro que  ser arquitecto va mucho más allá de construir edificios. En realidad, muchos de los edificios firmados por arquitectos, podrían firmarlos ingenieros sin mayor problema.

Por desgracia, mucho de lo que se ha macizado en España es producto directo de una especulación brutal. Los arquitectos, en muchas ocasiones, hemos sido la mano ejecutora de este despropósito. No los principales culpables, pero algo de culpa sí que tenemos.

En realidad, todo ello también suma a la hora de que la sociedad nos siga viendo como un mal necesario o una firma obligatoria que se les impone desde el ayuntamiento en vez de como a un profesional que mejora su calidad de vida.

Así, en los límites de la arquitectura hay un trabajo enorme que hacer. Lo fronterizo es pasto de la creatividad. Hace tiempo reflexionábamos sobre 100 maneras de ser arquitecto (ver aquí) y es algo que seguimos reivindicando. La periferia de la arquitectura es un lugar apto para seguir siendo arquitecto. O mejor dicho, como suele recordar Quetglas: es un lugar para hacer arquitectura que es distinto de ser arquitecto. La palabra ser, quizás se debiera reservar para palabras mayores.

Siguiendo esta línea de pensamiento, hace poco leíamos a la editora de ArchDaily, Mónica Arellano,

“(…) Yo estudié danza algún tiempo y ahí todo se centra en el espacio y las sensaciones corporales. Esto es bastante similar a la arquitectura. Luego trabajé un tiempo en una fundación que manejaba el acervo histórico de mi ciudad y parte de mi trabajo consistía en editar libros, escribir sobre arquitectura y hacer museografía. Estos antecedentes tenían mucho que ver con la arquitectura pero no como me a habían enseñado en la escuela. Pasé algunos meses trabajando como arquitecta en un despacho pero fue en el ámbito editorial en donde finalmente encontré mi rama.”

En el estupendo blog de Veredes, también podéis ver múltiples entrevistas a arquitectos que viven su pasión por la arquitectura sin necesidad de construir. 

Es más, hace un tiempo Paisaje Transversal nos regalaba un post con una reflexión muy en la línea de lo que venimos hablando (ver aquí).

3_ LLEGAR AL GRAN PÚBLICO CON LA ARQUITECTURA

Mientras a los arquitectos se nos tiene en bastante poca estima y muchas veces se nos considera un trámite obligado, nos van “robando” la palabra de arquitecto para otros entornos laborales. 

A día de hoy tenemos arquitectos de emociones, arquitectos de sueños, arquitectos de sistemas, arquitectos de… Nuevamente, de repente, todo el mundo quiere ser arquitecto. Se lo ponen delante y a tirar millas. Mientras tanto, nosotros los verdaderos arquitectos seguimos siendo ninguneados por casi todos, incluida la propia administración.

Para rematar la jugada, no ayuda nada que determinados arquitectos como Joaquín Torres, con una arquitectura banal a más no poder, sea lo que aparece en las pantallas de televisión. 

Mientras tanto otras voces de nuestro panorama arquitectónico, como Patrick Schumacher, apuestan por una arquitectura que se convierte en vasalla de un neoliberalismo desbordado, apostando por la privatización del espacio público o la eliminación de la vivienda social. Ver aquí el estupendo post que le dedica José María Echarte en el blog de n+1.

Un angelito que ha conseguido, además de ser el sucesor de Zaha Hadid en la compañía, mucha más repercusión de la que le tocaría por sus precarias ideas.

Así, por nuestra parte, lo que siempre pensamos es que esta visión que se tiene de nosotros no desaparecerá por sí sola. Conviene trazar un plan que acorte esta distancia que nos separa de la sociedad y, para ello, nuestras instituciones deberían tomar cartas en el asunto de manera seria.

Una buena estrategia sería conseguir que más espacios de los medios generalistas hablaran de arquitectura. Por suerte, ya son varias las firmas con presencia constante como David García-AsenjoAnatxu Zabalbeascoa, Fredy Massad, Pedro Torrijos, Miguel Barahona o Jaume Prat

Al final, tanto arquitectos como no arquitectos, estamos rodeados de arquitectura y, si se cuenta bien, es un tema que puede interesar a todo tipo de público.

A su vez,  dentro de este discurso un poco catastrófico que nos ha salido, no hay que olvidar que multitud de  humildes arquitectos están aportando mucho. Todo lo conseguido por los colectivos de arquitectos es digno de mención; así como el gran trabajo que están haciendo decenas de arquitectos transmitiendo lo que es la arquitectura a l@s más pequeñ@s. En la educación está el futuro de todo; también de que la sociedad entienda que la gran mayoría de los arquitectos somos gente útil y con interés por hacer un mundo mejor.

Comenzar por los más pequeños, como se ha visto en la bienal de Ludantia, también parece un buen plan.

Mientras tanto, muchas Escuelas seguirán formando arquitectos para salir en Croquis y, por desgracia, los arquitectos sólo apareceremos en los grandes medios de información dentro de los programas de salsa rosa.

De hecho, cuando escribes en google “arquitecto de…” lo primero que sale, muy a nuestro pesar,  es “arquitecto de los famosos”, seguido muy de cerca por “arquitecto de Hitler”.

Autores del post: Stepienybarno _ Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó


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* Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó y desde mayo del 2009 estamos en la red con  la presente publicación digital (Blog) de arquitectura. 

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A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y directores del blog de FUNDACIÓN ARQUIA.

Todos somos #arquitectos _ por @Stepienybarno

 

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