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Blog de STEPIEN Y BARNO – publicación digital sobre arquitectura
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HOY NOS VAMOS DE OBRA

stepienybarno cascos guantes 350

 

Pues eso, que hoy en vez de irnos de jarana, nos vamos de obra. Aunque, en algunas de ellas, más de uno, se haya bebido tantos copazos de sol y sombra que le daría igual estar en una u otra indistintamente. Así que, si os parece bien, abordaremos algunos aspectos de la obra que conviene traer a colación. Sin más preámbulos, vamos al lío.

 

¿Por qué durante la carrera de arquitectura, no aparecen términos como; bajas temerarias, precios contradictorios  o certificación de obra? En breve, el alumno saldrá a la calle con la capacidad de firmar cualquier proyecto y conocer estas expresiones tiene su gracia a la hora de meterse en el fregado que supone una obra. Pero para hablar sobre ellas,  nada mejor que hacerlo con un  ejemplo concreto ¿no os parece?

Si el recién titulado se presenta, por ejemplo, a un concurso de la ampliación de un  ayuntamiento, y va y lo gana. Sí, ya sabemos que no es tan fácil, pero por un momento vamos a ser  optimistas y pensemos que gana. Eso sí, para hacerlo habrá tenido que hacer una bajada de honorarios de escándalo, y el proyecto se habrá realizado en su totalidad en menos de dos meses, en vez de en tres o cuatro que sería lo necesario y deseable.

 

La consecuencia es que, al no tener mucho dinero, en vez de contratar a una buena ingeniería (estructuras e instalaciones) habrá tenido que hablar con un par de compañeros de clase para que le echen una mano. Por lo tanto después de 7 fines de semana de intenso trabajo y unas cuantas noches sin dormir, se entrega el proyecto, aparentemente completo y visado por el Colegio de Arquitectos.  Inmediatamente el proyecto es licitado y se lo lleva una constructora que realiza una bajada (¿temeraria?) sobre el precio de licitación del 35 %.

Así que, con todo listo y preparado,  ya se puede comenzar la obra. Nuestro protagonista está relativamente tranquilo, ha hecho un buen proyecto (no es como los de la escuela, pero ni tan mal) y parece que el aparejador que llevará la obra tiene cierta experiencia, así que, de momento, toca dormir tranquilos. En cambio, la empresa constructora está pensando que las cosas están muy mal, y que habrá que empezar a estudiar la obra a fondo para ver dónde se pueden empezar a recuperar “euritos”. Como sabe que el proyecto se hizo muy deprisa, con sumo gustó y sin pensárselo dos veces,  le hincará el diente como un buen depredador. Seguramente pondrá a hacerlo a su propio aparejador (¡este sí que tiene experiencia de verdad!) y a las primeras de cambio es fácil que detecte tal cantidad de errores y faltas que puedan empezar a bailar la conga en la misma oficina. Lo de las imprecisiones de los planos, ni mirar. A buen seguro será tan suculento el manjar del presupuesto que de momento saltarán a la yugular desde ahí y hasta que no pase algo no aflojarán. ¿Y qué es lo que va a pasar? Pues que en la primera reunión (bueno, en la segunda, la primera suele ser amigable y con palmaditas) podrán sus cartas sobre la mesa, y el joven arquitecto es más que posible que empiece a sudar la gota gorda.

 

En esta misma reunión, a nuestro protagonista es fácil que le saquen los colores con las miles de cosas que dice el insufrible C.T.E. que hay que cumplir y, a buen seguro, más de una se les habrá pasado. Así que, después de unos días en los que ya no ha dormido tan bien, tendrá nueva reunión. Esta vez con la propiedad incluida. Lo que pedirá la constructora es una lista inmensa de precios contradictorios. Es decir, que hay nuevas partidas que no se habían contemplado en el proyecto, con nuevos materiales y, lógicamente, hay que hacerlas. Con lo cual, todos estos imprevistos tienen nuevos precios que a buen seguro serán bien altos, pues aquí la baja anterior del 35% ya no afecta. Por lo tanto, sigue las fiesta en la oficina (se entiende que de la constructora).

 

Después de este primer sobresalto, comenzarán los movimientos de tierras, cimientos y muros de  contención. De la seguridad en la obra, mejor ni hablamos. Como os imaginareis, todos llevan cascos, botas de seguridad y no hay ningún equilibrista en las filas de la constructora, y llega el momento de la primera certificación de obra. Para sorpresa de nuestro protagonista, no es el aparejador quien la firma, sino la dirección facultativa (quién la visa ya es más dudoso con el nuevo Real Decreto) y ahí continúan los problemas. La constructora se había guardado, más de un as en la manga y, de repente, pone en evidencia unas cuantas disonancias entre presupuesto, memoria y planos. Así que llega la hora de los apaños y los “pactos entre caballeros”, pero  el problema es que estas florituras significan más dinero y alguien deber ir pagando. Por lo tanto, si hubiera voluntad en el ayuntamiento y dinero para hacerlo, puede que ni tan mal. Pero lo normal es que no haya ni una cosa ni otra, así que sin llegar a echar los forjados del edificio podemos tener la obra patas arriba.

 

Si visto lo visto, por ejemplo, se decide parar los trabajos y, por seguir imaginando, el ayuntamiento pierde una subvención que tenía concertada con el final de obra. ¿De quién será la culpa?

Y no seguimos porque nos estamos poniendo muy “depres” y tampoco es plan. A ver, si a vosotros se os ocurre un final para la historia donde nuestro protagonista pueda salir bien parado!

 

Autores del artículo: Stepienybarno

 

*Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó. Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

 

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

 

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15 COMENTARIOS
  1. Harrah Guerrero

    Ya es hora de desenmascarar a esas aves de rapiña que son ASEMAS y sus eternos dirigientes y “consejeros”. A pesar de haber pagado recargos siniestrales, y mediante un curioso juego linguistico, resulta que tener siniestros hará que TENGAMOS QUE PAGAR DURANTE DIEZ AÑOS más, y hasta que te mueras, da igual te jubiles o no.

  2. alvaroperezrey

    Quizá fuera conveniente la redacción de unos protocolos oficiales que regulasen las actividades de la dirección de obra, algo así como de obligado cumplimiento, y establecidos desde la experiencia de los colegios y la administracíón, en función del tipo de obra, volumen, etc…
    Ello permitiria reducir una serie de rutinas ya conocidas y abordar cuestiones imprevistas que con el tiempo dejarían de serlo.
    Todo ello simplificaria la dirección de obra y creo que la mejoraría.

  3. Guille

    Según mi punto de vista, en este caso hipotético, ¿Qué podría ocurrirle a nuestro protagonista?
    * Creo que al final el ayuntamiento encontrará el dinero suficiente para poder acabar la obra de ampliación que necesita hacer…. pero a la vez que esto ocurre pasará lo siguiente…
    -El arquitecto tendrá que trabajar duro para suplir todas las deficiencias del proyecto, y posiblemente gratis.

    -La constructora tendrá grandes beneficios, gracias a las deficiencias del proyecto, y a la inexperiencia del arquitecto.

    La obra saldrá mucho más cara que si todo hubiera estado previsto desde el proyecto.

    -Al final él se sentirá orgulloso del edificio que ha podido levantar, pensará que ha merecido la pena sufrir todos estos problemas durante la obra, ya que ha obtenido un resultado aceptable.

    * ¿Se habrá dado cuenta que no está cualificado para hacer proyectos de este tipo, y necesita un tiempo de aprendizaje con proyectos más pequeños?… posiblemente no se de cuenta, y continuará haciendo proyectos con honorarios mínimos, y los irá modificando en obra, y aprenderá a hacer los proyectos de forma rentable, con prácticas no muy lícitas… ¿por qué van a beneficiarse de sus errores solo las construtoras, cuando él podría sacar tajada?

    * ¿Quienes son los afectados por esta práctica?
    Los otros arquitectos que se presentaron al concurso, y realmente podían haber hecho el proyecto por el presupuesto previsto, y no lo han hecho debido a esta competencia desleal.
    Los ciudadanos que pagan sus impuestos, y tienen que pagar mucho por algo que se podía haber hecho por menos dinero.

    * ¿Quienes son los culpables?
    Él mismo, que se ha presentado a un concurso, y ha realizado un proyecto, para el cual no estaba totalmente cualificado.
    -Las escuelas de arquitectura por no enseñarnos “sobre lo que realmente pasa en la obra”.
    Los promotores por no pedir responsabilidades a los arquitectos, que redactan proyectos irrealizables, fuera de presupuesto.
    Los arquitectos que entran en el juego de hacer proyectos cada más baratos, no pudiendo dedicarle el tiempo necesario, o contratando mano de obra extremadamente barata.
    -Los promotores públicos, privados, arquitectos, organismos, administraciones,… que creen que el proyecto es un simple documento administrativo, y no le dan la importancia que se merece…

    Yo tambien me encuentro hoy un poco pesimista…

    Saludos

  4. oscarq

    Las visitas de obra están muy bien si sirven para algo, porque pasear por pasear… va a ser que no. Hago aquí una distinción de 2 tipos de visitas :
    1) Si vas a lucirte , (la mayoría sin calzado reglamentario, y los menos con casco –*** manera de distinguirlos-), pues mejor para ti si te sirve al volver para saber cómo va tu engendro.
    2) Si realmente te sirve la visita de obra podrás diferenciar medidas módulos de encofrado de Alsina (1,25-2,50)/ Ulma (1,20-2,70), para desarrollos vistos y saber antes cuál debes usar; o entender porqué en muros medianeros un ligero talón de 15 facilita los montajes… y así un sinfín de cosas.
    Ánimo AMAIA que ya queda poco , no es momento ahora de desfallecer ¡¡¡

  5. Bauta

    Sólo como disculpa.

    Miguel, os sigo desde lejos y con gran admiración por vuestra manera de ser red. No pretendía hacer ningún tipo de ataque personal, tan sólo aprovechar tu expresión.
    Por cierto, en casa siempre me como la bronca por cómo vengo de las obras (dónde te has arrimado, pero de donde vienes, cómo has puesto así los zapatos….jajajajaja).
    Defiendo hace mucho tiempo que hay que pasar más tiempo charlando con los albañiles y los oficios que leyendo/babeando el croquis.

  6. Amaia Jimeno

    En vista del panorama que me espera y aun en 5º curso…cada dia estoy mas desmoralizada

  7. StepienyBarno

    Como bien dice Miguel, lo triste de toda la situación que presentamos y que luego se ha ido corroborando en los comentarios, es que todo se desencadena por la dichosa bajada de honorarios.
    Aquí es donde está el gran problema, pues si se pagase lo justo la gran mayoría de los estudios (incluso los que tienen menos experiencia), harían los proyectos sin grandes problemas y las obras irían de maravilla.
    Este dinero que aparentemente se ahorra el promotor privado o la administración, está totalmente injustificado pues a la larga todo será más caro o directamente un desastre.

    Aún así, estamos completamente de acuerdo con Mrpink en que un poquito de realidad en la escuela no estaría de más. Nosotros también nos sumamos a la propuesta de esa asignatura de “introducción a la arquitectura”. Una vez fuera, sería fundamental aprender a decir “no”, como bien apunta Álvaro, para que no nos hundamos directamente nosotros solitos, sin necesidad de procesos, leyes, códigos ni Reales Decretos.

    Ahora la clave está en ver por donde tirar dentro de este “tenebroso panorama”. Por un lado tenemos a la señora de Asemas diciéndonos que estamos en libertad condicional (cosa bastante cercana a la realidad, por desgracia) y por otro lado, si nada funciona, Miguel Ángel nos ha dado una buena idea de cómo forrarnos por todo lo grande!!

    ¡Esperemos qué haya más opciones!

  8. Miguel Ángel

    Final_inesperado 01: el joven arquitecto decide convertir la obra en un reality ante el enorme interés sociológico de la situación. El programa ‘Hoy nos vamos de obra’ alcanzará cuotas razonables de audiencia, el twitter del encargado echará humo y se podrá votar desde casa el color de las cortinas del salón de plenos…¡un planazo para el sábado amigos!

  9. Osvaldo Luppi

    Corría el año 2000 y yo estaba terminando la carrera…en esos momentos tenia clarísimo que no quería construir…yo solo quería escribir y proyectar, sobre todo escribir…..que construyan otros (parafraseando a un ministro franquista), decía yo…con esa arrogancia del que leía Baudrillard, Deleuzze, Foucault y sus amigos etceteras, en lugar de leerme los manuales de hormigón o los prontuarios de estructuras…
    Debo decir que, diez años después, tengo una sonrisa cariñosa para ese chaval que no entendía que la finalidad de todo se ve ahí, de la OBRA. Con unas diez obras en las espaldas, puedo afirmar que mas allá de los problemas… es en la OBRA donde todo cobra significado… quien tiene alguna obra en marcha, no necesita ninguna droga, le basta con el subidón que da ver tus ideas cada vez mas cerca de la realidad.
    Dicho esto voy a decir dos cosas:
    1) El que crea que no se va a equivocar en sus primeras obras, seguramente creía que su primera noviecita seria el amor de su vida!…el único problema de equivocarse es que se haga costumbre!…siempre que termino una obra digo: ok. Ya se en que NO me voy a equivocar en la próxima obra.
    2) Como me dijo la de Asemas el otro día: “los arquitectos desde que salen de la facultad, están en libertad condicional!”…una amiga, la de Asemas.

  10. Miguel Villegas

    No quiero que esto desbarre en personalismos, pero por alusiones (las asumo por lo de la frugalidad).

    En arquitextonica nunca hemos sido funcionariado, como mucho un contrato laboral indefinido que se decidió cerrar hace ya un tiempo para pasar a una condición de bastante más inestabilidad.

    SyB, que algo nos conocen, saben que somos totalmente coherentes con la frugalidad de la que hablamos… pero siempre por voluntad propia.

    Creo que al final todo el tema de los presupuestos se traduce en una necesidad imperiosa de retomar la responsabilidad profesional que nos corresponde a cada uno.
    La profesión se ha llenado estos años de muchos compañeros que no iban a obra por no ensuciarse los Lotusse… hora de cambiarla ¿no?

  11. Bauta

    Estoy completamente de acuerdo con el tenebroso panorama descrito. Sirva esto de “disclaimer” para lo siguiente.

    No deja de sorprenderme el tono de los que desde la ¿seguridad? ¿tranquilidad? que da el saberse con un puesto laboral ligado a la administración o a la universidad que garantice una “…cierta frugalidad…” optan por demonizar ciertas actitudes que no comparto ni he compartido nunca, esas bajas de honorarios vergonzosas.

    Dicho lo anterior recordar ahora a todos esas “estrellas” para las que el presupuesto es una mera formalidad y que en sus paneles de concurso aseguran poder construir ligeras láminas retorcidas de hormigón con acabados de extraños composites por menos de 500€/m2. Recordar también a los magos de la infografía y del diseño gráfico que son capaces de vender una imagen imposible de llevar adelante “…por razones técnicas…” cuando su control de la técnica es, precisamente, lo que les haría elegibles.

    Por supuesto ese chico del que habláis no lo tiene fácil, pero lo peor de todo es que una vez escaldado de esta experiencia no siempre verá que hay en ella una lección y asumirá lo sucedido como “lo normal”, repitiendo lo sucedido posteriormente y contribuyendo a la situación de la obra pública.
    Eso si, habrá podido levantar “su obra”.

  12. mrpink

    Unicamente para ilustrar algo que tambien pasa en las escuelas, recuerdo que en sexto curso de carrera, aún no nos habían enseñado a hacer un presupuesto, y todos (los alumnos y los profesores) tan contentos… de repente, el profesor de Legal, viene un día a clase para proponernos una práctica de grupo, que consistía en redactar un presupuesto para un polideportivo.

    ….pues bien, la borregada de los alumnos, nos quejamos, “alegando” que aquello correspondía a la asignatura de economía, y estabamos en “legal” (!a nosotros nos ivan a engañar!).
    La práctica no prosperó y seguimos igual de “felices”, sin pensar que nuestra asignatura única es la arquitectura.

    Por otra parte, siempre he echado en falta en la escuela, una “introducción a la arquitectura”, realizada desde la perspectiva del oficio:que parte ocupa el arquitecto en la industria de la edificación, qué es un proyecto y para qué sirve, ver un ejemplo de un documento de proyecto…

    …El final de la historia propuesta en la entrada, bajo mi punto de vista, será un calvario, seguramente el ayuntamiento pondrá herramientas legales para no perder la subvención, habrá que redactar un modificado del proyecto, el arquitecto palmará honorarios, el constructor seguirá ganando, y la sociedad a la que estaba destinada la obra, seguramente salga perdiendo en calidad, aunque no se habrá enterado ni de la mitad de problemas, esfuerzos y rendimientos económicos que todo ha supuesto.

    salu2

  13. Miguel Villegas

    Es lamentable, pero toda la reacción en cadena se desarrolla por el primer punto de la bajada de honorarios. Sabemos que en la administración es impepinable, pero en los encargos privados no… nosotros la hicimos una vez, !pero una y no más!

    Hace poco leí un artículo que decía que las prestaciones de servicios (recordemos que nosotros no “hacemos proyectos”, nosotros prestamos servicios) deben cobrarse a su justo precio o hacerse totalmente gratis.

    Ahora cada vez que me llama un ex-alumno para contarme que tiene que rebajar honorarios porque si no no se lleva el proyecto… es lamentable. Un día nos daremos cuenta los que tratamos de hacer bien las cosas, que trabajando solo para la gente que valora nuestra calidad y cobrando su justo precio nos da suficiente para vivir.
    Con cierta frugalidad pero se puede…

  14. Alvaro Carnicero

    El final no lo sé con seguridad, pero de lo que sí que estoy seguro es que el principio no está nada acertado.

    Por desgracia en la escuela nos dan pocas clases de “Cómo decir: ¡No!”. Al principio cuesta, pero luego te sientes mucho mejor, sobre todo cuando ves de lo que te has librado.

  15. Pepe Coderch

    No puede salir bienparado !!!
    Lo ha hecho muy mal.

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