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¿CUÁNTO GANA UN ARQUITECTO?

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Que los arquitectos estamos forrados es algo que todo el mundo sabe; pero no unos cuantos, ¡todos! Sin excepción. Han sido años de gran provecho para la arquitectura y para sus ejecutores, es decir, nosotros los arquitectos; así que, ahora, no nos podemos quejar de nada!

Estas palabras no serán la primera ni la última vez que las oigamos y, desgraciadamente, gran parte de la sociedad todavía sigue pensando que esto es así.

Sin embargo, la realidad es, y ha sido, bien distinta. Si llevas un tiempo en esto, sabes bien de lo que hablamos; si eres un joven estudiante que con toda la ilusión del mundo está estudiando arquitectura, quizás no sea bueno que sigas leyendo y si no eres ni lo uno ni lo otro, esperamos que nuestro pensamiento en voz alta pueda servir para aclarar un poco este complicado tema.

El dinero que se ha generado con la maldita burbuja inmobiliaria lo han ganado cuatro. Por un lado, unos cuantos promotores (no todos) se han forrado hasta decir basta, unos pocos estudios de arquitectura han ganado lo que no estaba escrito y, de paso, con las contribuciones urbanísticas de tanto ladrillo mal puesto, más de un acalde se ha colgado medallas en las inauguraciones de rotondas y urbanizaciones infernales.

De esta forma, gran parte de las obras derivadas del efecto guggenheim han sido realizadas por el star system; así que, Nouvel y compañía no hay duda que tienen el riñón cubierto.

Pero si, durante estos años, has sido un estudio pequeño o un arquitecto tipo el llanero solitario, seguramente, no habrás hecho mucho más que partirte los cuernos, sacrificar muchos fines de semana y ganar un dinero que tampoco te ha permitido demasiadas ostentaciones. Es así como se ha vivido, con normalidad y sin grandes alardes. Eso sí, los arquitectos que han tenido suerte, porque los que no, a pesar del gran auge constructivo del país, vivían con una mano delante y otra detrás, asumiendo como algo normal el ser un falso autónomo.

En este sentido, no ayuda nada la práctica de algunos estudios relevantes del país, como cuando se le pregunta a Benedetta Tagliabue “Tengo entendido que tienes muchos estudiantes en su estudio que trabajan de manera totalmente altruista sólo por el hecho de poder ponerlo en el curriculum. ¿Es cierto?” Y ella responde: “Esto es cierto y creo que con la experiencia del despacho profesional he aprendido que los becarios me aportan muchísimo. (…) Ahora somos prácticamente mitad y mitad. Me gustaría que los becarios realmente tuviesen una beca. Esto es algo que pedimos muchas veces… y muchas veces no es posible.” * **

De esta forma, un gran grueso del colectivo no ganaba ni 1.000 euros al mes, haciendo un trabajo más que cualificado. Cuando llegó la crisis, ya saben… palmadita en la espalda, patada en el culo y a rezar lo que se supiera.

Eso sí, mientras tanto los arquitectos, todos, hemos tenido un desinterés enorme por conectar con la sociedad. Los arquitectos hablamos en arquitecto y para arquitectos. Por ello, entre otras cosas (el ego con patas de más de uno), la sociedad nos vio como bichos raros que de vez en cuando ocupaban portadas de periódico, como un objeto más de la sociedad de consumo,  pensando que vivamos, todos, como marqueses.

Para más inri, la aparición estelar de algún arquitecto con fular en programas televisivos no ayuda a que sepan cómo somos y ni que hacemos, realmente.

Así, mientras se terminó de macizar España y se despilfarró el dinero (no es nada la pasta enterrada en edificios, como la enterrada en autopistas y demás, con la mirada hacia otro lado de la propia administración), la mayoría de los arquitectos con la llegada de la crisis no han sabido cómo reaccionar.

La realidad, como bien indica el último informe del Sindicato de arquitectos, es que mucho más de la mitad de la profesión está temblando y sin muchas posibilidades de mejorar.

Cada vez que aparece un encargo, hay demasiados candidatos para que no haya navajazos por el mismo; así, a buen seguro, la mayoría de propietarios pedirán varias ofertas de honorarios, que no ofertas de servicios. Es decir, le darán el encargo a quien lo haga más barato. De esta  forma, lo poco que a día de hoy sale al terreno de juego se hace, para el afortunado que lo consiga, con unos honorarios que justo cubren gastos y poco más.

A todo ello, hay que sumar que, si todavía se te ocurre mantenerte activo como arquitecto; levantar el trimestre, después del pago del estudio, la hermandad, la couta colegial, IVAs, Impuesto de actividad y demás “zarandajas”, es cosa de locos. ¡Ah!! y no te olvides del extracto bancario de Asemas que acudirá fiel a su cita, no solo durante el ejercicio de la profesión sino durante los 10 años siguientes a la jubilación o abandono de la profesión por exigencias del guión. Porque si hay algo claro en todo este tinglado es que, a los 10 años de entregar un proyecto, pasan “cosas” y de repente… la promotora ¿qué promotora?, el constructor ha desaparecido y ahí quedan los dos pelaos, el arquitecto y el aparejador (su seguro irá contra ti, ¡no lo dudes!), con la mirada del juez, que no entendió nada de lo que ocurría, pero le da igual, esperando para ejecutar la sentencia con “responsabilidad solidaria” para los técnicos. En este caso, nosotros siempre perdemos, pase lo que pase.

Con este panorama, no nos digáis que no hay que estar loco para ser arquitecto. Pues sí, hay que estarlo, porque por si no fuera poco todo ello, la que se nos viene encima con la LSP, gracias al amigo  de Guindos, va terminar de dejar todo patas arriba.

Y lo “peor” de todo, es que, aun con todo, hay más de un chiflado que sigue queriendo  ser arquitecto porque tenemos la extraña cualidad de no ver nada de todo esto; o mejor dicho, lo vemos pero seguimos pensando que la arquitectura es nuestra vida y que la vida de los demás depende, en parte, de lo buena que sea la arquitectura que lleguemos  a hacer.

Ojalá para conseguirlo no tuviéramos que pasarlas tan canutas; ojalá, a pesar de lo que se vislumbra en nuestra reflexión, podamos seguir siendo arquitectos o por lo menos soñar con un mañana en el que la arquitectura de a la sociedad un futuro mejor.

¡Que así sea!

Autores del post: Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó _ Stepienybarno

* publicado en: http://diariodesign.com/2013/05/benedetta-tagliabue-responde-a-vuestras-preguntas-resuelta-desenfadada-y-audaz-a-raudales/

** Altruismo: Diligencia en procurar el bien ajeno a costa del propio (Según RAE).

Post relacionados:

-Esos locos arquitectos, AQUÍ.

-Arquitectura y negocio, AQUÍ.

-Carta de un arquitectos a Luis de Guindos, AQUÍ.

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

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17 COMENTARIOS
  1. Orgullo

    Solo puedo decir esto: Verdades como puños!

    Sí señor, mis más sinceras felicitaciones !

  2. Juan

    El tema con los arquitectos basicamente es que mas alla de sus habilidades estan atados a la situacion coyuntural de donde vivan. Tengo una muy buena amiga que esta sin trabajo hace casi 2 años mas alla de hacer alguna changa, despues vive con lo que gane en epoca de vacas gordas, y ahora lo unico que consigue son trabajos pesimos..

  3. Harto de arquitortura

    Es verdad todo lo que se dice aquí, pero yo estoy desesperado, no puedo trabajar de nada. No puedo aprender porque no hay proyectos. Estoy en la treintena y siento que he echado a perder mis años de formación, pero ya no quiero más amargura, solo que alguien me diga qué hago ahora, qué hacemos ahora, los 80.000 arquitectos que España ha vomitado.
    Ya no es cuestión de forrarse o no, es sobre cómo puedo llevar dinero a casa.
    Me importa un pito la LSP, que los Colegios de Arquitectos se hundan, que las Escuelas se quemen y que Fernandez Galiano y demás antiguos jurados se sonrojen al hablar de arquitectura responsable.
    Que les parta un rayo.

  4. Emmanuel

    Sin duda creo que con el crecimiento de la población aparecen nuevos proyectos para los arquitectos pero la competencia y calidad de experiencia que piden los grandes proyectos nos dejan como subordinados a los inexpertos

  5. Amar en tiempos revueltos

    NI CONTIGO NI SIN TI. Trabajo actualmente en un pequeño estudio de arquitectura; no estoy dada de alta, no cobro nada, ni yo ni mis otros 5 compañeros, allí solo cobra el jefe por los proyectos que nosotros hacemos…no tengo esperanza de que me contrate..sólo seguir allí “hasta que salga algo mejor”, me cuesta el dinero ir a trabajar, aparcar, móvil, gasolina, etc, etc…
    Después de estudiar una carrera, tener 31 años, tener la incertidumbre de no saber a qué edad podré independizarme, formar una familia.. (el arroz se pasa).

    La culpa no la tienen del todo los ayuntamientos, políticos y constructoras (que en gran parte sí, pero no toda); también nosotros cuando permitimos esta degradación de nuestro trabajo… esta prostitución, pero ¿qué hacemos cuando la arquitectura es nuestra vida y no podemos vivir sin ella? ¿dejar de trabajar en algo que es nuestra pasión? ¿montar un bar? ¿depender de familiares que se merecen una jubilación tranquila? Nos quejamos de la LSP…de que los ingenieros nos quitan el trabajo… pero si te encargan una reforma integral, ¿la haces? ¿o mandas al cliente a un diseñador de interiores?
    La solución es sentarse, hablar y llegar a un acuerdo, fijar sueldos mínimos y que todos los cumplamos; así no habrá competencia desleal. Hay que solucionar esto de algún modo ¿no?

  6. Anahi Asenjo Romera

    Como comentaba en fb, tras muchos años trabajando, los resultados estan ahí; edificios que cumplen un servicio concreto, algunas veces tangible y siempre sensible que mejora la calidad de vida de muchas personas. Sin embargo, tras años de trabajo, con muchas cargas economicas, una gran parte derivadas de mi actividad.

  7. Miguel

    ¡Cómo me gusta cuando dejáis el buenrollismo y os sale la vena chunga!
    Sólo un apunte a Laureano: en 2003 ya, bastante antes de la crisis, estuvimos trabajando a jornada requetecompleta por “bastante” menos de 1000€, y una de nuestras primeras clientas, aparejadora para más INRI, cuando vió la oferta de honorarios, ya ajustadísima y con rebaja al baremo, nos dijo aquello de “Si queréis el trabajo le vais a tener que hacer un 20% más…”
    No es nada nuevo.
    Esto solo lo solucionamos nosotros:
    Comunicando a la sociedad el valor diferencial de nuestro trabajo.
    No presentando ofertas con rebajas por debajo de “lo decente” (¿0-25%?)
    Haciendo un trabajo intensivo y no extensivo (menos encargos con más dedicación en lugar de muchos con poca).
    Trabajando en coopetitividad (ayuda a un compañero siempre que puedas y hasta que tengas que empezar a competir con él de una manera justa)

    En fin, poniendo en práctica acciones que seguro que se recomiendan en la asignatura de ética…

    ¡Ay! Se me olvidaba que esa no es de las obligatorias…

  8. StepienyBarno

    A su vez, comentar, respecto al comentario de Laureano que, estamos de acuerdo en que el informe del Sindicato se queda corto. Por suerte o por desgracia, nos toca seguir muy de cerca el día a día de muchos arquitectos y el panorama, salvo excepciones, es desolador.
    También, es totalmente cierto, la gran locura que se produce con la bajada de honorarios actuales (¡tarifas mínimas ya!); sin duda, los clientes, para su sorpresa, los principales perjudicados.

  9. StepienyBarno

    Gracias a todos por vuestras aportaciones; el tema, muchas veces, no se habla lo suficiente y, a pesar de que da un poco mal rollo, ser tan pesimistas/realistas, de vez en cuando, viene bien, no?

    Respecto a los comentarios de Diego, solo incidir en el flaco favor que nos ha hecho la administración. Apretar los honorarios del técnico es la manera más directa para que el proyecto salga peor y, por supuesto, más caro.
    A su vez, dices que “la calidad tiene un precio y hay que saberlo contar a la sociedad”; efectivamente, ahí está una de las claves: comunicación. Eso sí, hasta ahora la verdad es que, los arquitectos en este terreno hemos estado de lo más desafortunados. De todas formas, nos gusta oírte hablar de nichos! Por ahí habrá que seguir indagando.

    Otro tema interesante, y que pondremos de lleno encima del tablero en próximos post, es, como dice Chuso, el estado de las Escuelas de Arquitectura. La desconexión de éstas con la realidad es tan brutal que bien vale la pena ver cómo remediar un poco el tema.

    Por cierto, muchas gracias María José por tu comentario y se agradece, igualmente, Carlos tu punto de vista desde fuera de la arquitectura, sobre los arquitectos; es cierto, que como en botica, hemos tenido de todo!!

  10. Laureano

    Invitado por twitter, me permito participar, discrepando, aunque sólo en matices:
    1.- Yo creo que en la época de bonanza, el “grueso” del colectivo sí que ganaba más de 1000€ al mes. Y no estoy hablando de “media” sino de “moda”, desde un punto de vista estadístico. Para que quede más claro: la gran mayoría de arquitectos se ganaban la vida bien con su profesión. Luego están los “top”, superestrellas internacionales, nacionales, regionales o locales, aquellos estudios que en cada ciudad o pueblo se llevaban un % de los encargos desorbitado. Pero había para todos. No digo que no hubiera arquitectos a quienes les costase subsistir, pero eran (al menos en mi entorno) una inmensa minoría.
    2.- A cambio, creo que el reciente informe sobre el estado de la profesión se queda corto… Llevo mucho tiempo sin hablar con ningún compañero que me diga que puede vivir de lo que da la profesión (no de las rentas de la época buena, que habrá quien -tal vez- siga tirando de eso).
    3.- De ASEMAS no hablo, que me cabreo 😉
    4.- Entiendo que hay navajazos. Entiendo que los haya. Pero también entiendo que no beneficia a NADIE. Ni siquiera al cliente que saca un encargo por “cuatro duros” (unos doce céntimos, para los más jóvenes 😉 ). ¿Que por qué? Porque es imposible cubrir gastos y ofrecer un buen servicio a partir de unos honorarios mínimos de “subsistencia”. Hay un límite por debajo del cual el arquitecto, seguro, no va a ofrecer un servicio de calidad…. a menos que sea un millonario filántropo cuyas “habichuelas” no dependan de esos honorarios. ¿En qué se “recortará? Pues cada uno sabrá: tiempo para pensar el proyecto, o para la memoria, o para las mediciones, o en el seguro (¡!), o en las visitas (=¡el control!) de la obra…. no sabría decir. Pero sé de ofertas de honorarios que no cubren de ninguna manera los gastos+el trabajo+la comida durante el tiempo que se tarda en realizar el encargo, por rápido (¿y mal?) que se hagan las cosas.
    5.- Hace poco se removió en twitter el tema de los honorarios mínimos de los arquitectos (e ingenieros) en Alemania. Y resulta que, como aquí somos así de …. españoles, nosotros los tenemos requete-ultra-prohibidísimos desde hace años (ni baremos orientativos, oiga). Dije entonces, y digo ahora, que con unos honorarios mínimos seguiría habiendo competencia (parece que esa era la razón “oficial” para suprimirlos, aunque tengo serias dudas), aunque ésta no se realizaría en materia de precios, sino en servicio, calidad, creatividad, trato personalizado, innovación… cada estudio/arquitecto decidiría por qué quiere apostar.
    6.- Eso sí, coincido con el post, y con algunos de los comentarios, en que los arquitectos no nos hemos sabido explicar… nada de nada. No hemos sabido transmitir qué hacemos y qué no, cuál es el auténtico valor (que no precio, eso lo discutimos aparte) de nuestro trabajo. Y por eso nos ven como un impuesto más: transmisiones, actos jurídicos documentados, licencia y arquitecto. En fin. Y por eso el arquitecto era “el que me hace los planos para el ayuntamiento”. Me vienen a la cabeza campañas realizadas por el RIBA en las que se COMUNICABA a la sociedad, se EXPLICABA a los ciudadanos, se CONCIENCIABA a los posibles clientes, de lo bueno y necesario que era contratar un arquitecto. Quizás aquí nos hemos mirado demasiado el ombligo, y nos hemos autocomplacido en exceso. Mi crítica (con moderación y educación) la extiendo a los Colegios, que tampoco han acertado a la hora de transmitir eso, y, en mi humilde opinión, se han centrado de más en los aspectos artísticos-culturales de nuestra profesión.

    Creo que ya me he enrollado bastante. Saludos y enhorabuena por el post.

  11. carlos

    hola.
    Ciertamente es, como decís; pero hay que ahondar más y pensar que en cada ayuntamiento hay / hubo un arquitecto que, con fular o sin él, se ha pavoneado de lo lindo. El problema sustancial es el “arquitecto-político”, me explico: por desgracia, en todas las profesiones hay lameculos del poder que pierden el suyo por salir en la foto y hacerse famosillo en su entorno. Luego vas, entras en su estudio, bateria de jovenes delante de las pantallas y su autocad, despacho de reuniones con un Barceló colgado monísimo, y trajes de Adolfo Domínguez paseando por doquier…ambiente de negocio, vamos.
    Y allí estás tú, con la pretensión de hacerte una casilla en un terreno que tienes y… voilá! te hacen un proyecto que, con suerte, puedes pagar antes de hacer la casa ( lo de la casa es otra cosa).
    Con esto quiero decir, que la culpa de que la gente corriente como yo vea la arquitectura como un negocio bonito y lucrativo, es de los propios arquitectos.
    También es cierto que conozco a otros muchos que JAMAS se han arrimado a los politicos de turno, que han ido a su bola, con su estética arquitectónica fuera del adosado espantoso y curiosamente, éstos siguen trabajando a dia de hoy…. tal vez porque no tenian una supermega estructura de la muerte que mantener, ni un politiquillo del que depender, la tontería hay que pagarla, y por lo que veo, están en ello.

  12. :)iego Carreño

    Hola Chuso, no digo que sea fácil, es más, tienes razón, es bien difícil… pero por lo mismo que comentas, porque somos muchos, no puedes competir en precio, que siempre habrá quien lo haga más barato.

    Yo siempre pregunto a quien me contrata ¿me contratarías si fuera un inútil y te saliera gratis? a lo que inevitablemente contestan “no”… a partir de ahí es más fácil construir el discurso.

    Tienes mucha razón cuando dices que el motivo es que muchas veces nos ven como un trámite del ayuntamiento… pues es un campo para hacer auto crítica ¿no crees? Algo haremos mal los profesionales cuando no le aportamos un ápice de valor añadido a nuestro trabajo, o si lo hacemos, no lo sabemos contar.

    Es verdad, doy por seguro que todos nos desvivimos por nuestros clientes e individualmente poco podremos hacer además, pero sí creo que como colectivo podemos subrayar las ventajas de los arquitectos.

    No es la primera vez que escucho el argumento de que “somos muchos y vienen más”… cuando yo salí de la Escuela, ya había quien lo decía… Maltus ya expuso su teoría respecto al límite del crecimiento y recursos a finales del s XVIII… prefiero fijarme en un ensayo del biólogo y matemático británico Ian Stewart sobre cómo el plancton presenta la paradoja de ser más abundante de lo que los cálculos teóricos lo permitiría y tiene la explicación en la abertura constante de nichos de oportunidad… seguro que la profesión ha cambiado y más tendrá que cambiar, no serán arquitectos de paralex a pie de obra con traje y corbata… pero serán gestores de energía en empresas, de recursos en TICs o vete tú a saber cómo seremos los arquitectos… pero lejos de ser un problema, me parece que es una oportunidad de visibilidad social.

  13. Chuso

    Buenas:
    Supongo que TODOS los arquitectos estamos de acuerdo con vuestro post, refleja fielmente la realidad de los arquitectos en España. Sólo quería hacer un pequeño apunte a :)iego Carreño del comentario anterior sobre ¿qué nos depara el futuro? Cuando dice que la calidad tiene un precio, pienso que esto es algo que un cliente no ve, ya que ve al arquitecto como un mero trámite para poder hacer una casa. Y es que la calidad del trabajo de un fontanero, un albañil, etc, es mucho más fácil de cuantificar a priori que la de un arquitecto, y aún así normalmente la gente elige el presupuesto más barato. El futuro que nos depara me parece que es bastante oscuro, ya que somos muchos, y siempre hay alguien que lo hace mucho más barato que tú. Además en las escuelas de arquitectura se siguen horneando decenas de miles de futuros parados o expatriados, así que así nos va….

    Bueno hoy tocaba post pesimista, Stepien y Barno, enhorabuena por vuestro blog, un saludo

  14. :)iego Carreño

    Estimados Stepienybarno,

    Completamente de acuerdo en lo que relatáis. Me gustaría profundizar en un par de aspectos, sobre todo para que nadie se llame a engaño a futuro.

    Uno: El urbanismo en la España de los últimos años ha sido un completo desastre. Los ayuntamientos y administraciones (véase la operación Campamento, por ejemplo) han sido los primeros especuladores de suelo. Curiosamente, en España, no hace falta ser urbanista para desarrollar el suelo (un adelanto de la LCSP), ahí encontramos a despachos de abogados, ingenierías, topógrafos… de hecho, cuando en el PAU de Sanchinarro la administración eliminó todo el terciario para darle gusto a una entidad corporativa que tiene un centro comercial, dimitió el equipo de arquitectos ¿a quién pedimos luego responsabilidades?

    Dos: el primer explotador también ha sido la administración. Cuando llega un concurso solicita que sobre un precio ya justo -tanto de PEM como en honorarios técnicos- empieza a pedir rebajas; así que si algo en el mercado libre cuesta 10, empieza a pedir ofertas sobre 8 y lo asigna por 4. A las contratas las compensaba con nuevas adjudicaciones de modo que la bola crecía hasta que muchas han quebrado; a los profesionales, pues que sobrevivan… por desgracia, estos últimos trasladaban esas mermas a sus colaboradores -mal hecho, sin duda- fomentando de forma indirecta la mala contratación.

    ¿qué nos espera el futuro? pues debemos ser rigurosos con nuestro trabajo y didactas. Veo un apunte de esperanza: durante años las constructoras regalaban las ITEs, hoy ya muchas comunidades de vecinos prefieren la visión objetiva de un profesional que un regalo envenenado. La calidad tiene un precio, eso es lo que hay que contar a la sociedad, y cumplirlo, claro.

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