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OPINIONES, REFLEXIONES Y CRÍTICA DE ARQUITECTURA

LAPOLLARECORDS EVARISTO CRÍTICA ARQUITECTURA _ STEPIENYBARNO

Cada cierto tiempo, aparece en la red algún artículo que habla sobre la ausencia de críticos y crítica de arquitectura. La verdad es que, es un tema complejo, pero, no por eso, podemos evitar dedicarle unas líneas; de hecho, es un post bastante más largo de lo habitual. Así que, vamos a ello y hoy más que nunca serán bien venidas vuestras opiniones, comentarios y, si hiciera falta, vuestra crítica al texto.

1. La Universidad

Los arquitectos, como colectivo, no podemos presumir de ser la profesión más unida del mundo, nuestra comunicación con la sociedad ha sido, y sigue siendo, más bien nula y, para rematarlo, en muchas Escuelas de arquitectura se ha generado un ambiente de competitividad exagerado.

Muchos profesores han alzado la bandera de distintos estilos arquitectónicos incluso, algunos, de ellos el suyo propio. Demasiado “lenguaje” y un exceso de formalismo ha hecho que el mismo proyecto en una cátedra fuera la bomba y en otra animasen al alumno a buscar otra carrera más acorde a sus limitaciones. Terrible!

Sin embargo,  lo mínimo que se debería pedir a un docente es que tuviera ilusión por enseñar (y no intereses de otro tipo), que supiese comunicar (ser buen arquitecto no implica ser buen comunicador) y que mantuviese una mentalidad lo suficientemente abierta como para que sus alumnos pudieran descubrir al arquitecto que llevan dentro, sin convertirse en una mala copia de quien está en el estrado. Ante este panorama, y la falta de espíritu colaborativo los alumnos de arquitectura, en general, han salido más criticones de la cuenta. Eso sí, casi siempre en corrillos y cortando más cabezas que un buen samurai.

2. El mundo offline

Los arquitectos, normalmente, no escribimos bien y hablamos de manera más compleja de lo habitual. En muchos casos, se ha pensado que utilizando una especie de meta-lenguaje se era hasta más arquitecto. Incluso, si un texto no se leía con facilidad el problema no era quien lo escribió, sino del  abnegado lector que era un poco zoquete. Todo esto no ha hecho más que desconectarnos de la sociedad y crear una “élite” que se creía en posesión de la verdad.

Por ello, es de agradecer que “no arquitectas” como Patricia Gosálvez o Anatxu Zabalbeascoa @anatxuz , ambas desde  El País, hayan dedicado innumerables artículos a hablar de arquitectura. Sin embargo, son los propios arquitectos los que, en más de una ocasión, no han dudado en criticar, sin piedad, cualquier intento de crítica o reflexión sino la firmaba uno de los nuestros. Igualmente, interesante es leer, en distintos medios generalistas, los textos de Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste. La opinión de estos críticos de arquitectura es siempre bien argumentada, independiente y contundente, lo cual se agradece especialmente.

Así, centrando el tema en la crítica de arquitectura, y acotando al territorio nacional, cuesta encontrar buenos textos dentro de nuestra disciplina. De hecho, entender qué es y qué no es crítica ya es un problema de partida. Según la R.A.E. vemos que puede ser “juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte” o “Censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien.” A todo ello, habría que unir el matiz de que la crítica puede ser constructiva o destructiva. Huelga decir que en el post de hoy nos referimos a la primera; aún así, saber cuáles son las “reglas del arte” no es tarea sencilla.

Llegado este punto, nos parece importante diferenciar entre la crítica que sí que han hecho arquitectos como Antón Capitel o Antonio Miranda (incluso “inventando” un método para ello), de otro tipo de escritos basados más en juicios de valor y opiniones demasiado personales o paternalistas.

Algunas de las más famosas revistas del sector, a parte de pecar de una endogamia insultante, se han limitado a llenar la mayoría de sus páginas con las propias memorias de los proyectos de los arquitectos. A su vez, no hay que olvidar, que en muchos casos, éstos eran elegidos en función de quién había hecho el reportaje fotográfico y no por un criterio editorial que avalase la calidad de su arquitectura.

Igualmente, creemos que cuando en ellas se ha escrito sobre arquitectura, han sido más reflexiones o análisis arquitectónicos que crítica propiamente dicha. Lo cual no es ni bueno ni malo; pero, muchas veces, se han vendido como críticas de determinados edificios lo que no era más que un listado de las bondades del proyecto. Por ello,  es de agradecer la existencia de publicaciones como Circo o Tectónica que sí que han apostado por generar un contenido propio y comprometido.

Pero vayamos al grano del asunto; la razón por la que no ha existido esta crítica en nuestro entorno, mientras que en  otos, como el cine o la música, ha sido algo abrumador, no es fácil de saber. Seguramente, una de las causas es que, directamente,  realizar una buena crítica de arquitectura es algo relativamente complicado. Como bien reflexionaba, Diego Fullaondo en la tristemente desaparecida publicación digital Soitu, “una crítica que merezca ser denominada como tal exige tiempo a su autor. Tiempo de reflexión específica sobre el tema. Y un tiempo previo de formación y experiencia que permita fundamentar explícita o implícitamente sus afirmaciones.”

Además, si no eres arquitecto todavía es más complicado hacerlo (no decimos que no se pueda) y si eres arquitecto, seguramente, el miedo a recibir otra crítica similar a tu arquitectura ha echado para atrás a más de uno.

A su vez, los nuevos tiempos exigen nuevas lecturas de la realidad y, por supuesto, nuevas respuestas de la arquitectura ante ella.  En este sentido J.M. Montaner apunta “Se trata de construir sistemas interpretativos de síntesis que sepan conciliar las  interpretaciones formales con la crítica a la ideología, es decir, que expliquen el arte, la arquitectura y la ciudad desde lo social y político pero que, al mismo tiempo, sepan analizar a fondo las obras, rechazando explicaciones simplistas y esquemáticas que pretendan reducir la complejidad de los mundos creativos y formales exclusivamente a condiciones económicas e ideológicas”. Por ello, quizás, y sólo quizás, otra forma de hacer crítica arquitectónica, no ya de un edificio concreto sino de toda una forma de ejercer la profesión, es la acción pura y dura (sin que por ello haya ausencia de reflexión) que llevan a cabo alguno de los colectivos de arquitectura como pueden ser Todo por la Praxis, Zuloark o los chicos de Basurama.

3. El mundo online

Hoy vivimos inmersos en una Nueva era digital que ha cambiado la manera en que nos relacionamos y, sobre todo, de consumir información. La arquitectura en la red está haciendo su desembarco, en nuestra opinión, demasiado lento y, en ocasiones, de manera muy torpe. Entender, por ejemplo, qué son y cómo funcionan los blogs de arquitectura no es algo que se pueda hacer si no estás metido de lleno en este mundillo. Desde fuera, puede parecer que cualquiera puede tener un blog y decir lo que le venga en gana; pero, nosotros animaríamos a esa gente a qué realmente hiciera un buen blog (con contenido de valor y actualizado) y que tuviera una mínima visibilidad. Cumplir uno de los dos requisitos es fácil, cumplir los dos, ya es algo más difícil.

A su vez, a día de hoy, podemos observar que estudios de arquitectura, más allá de su obra construida, pueden expresarse en la red a través de su pensamiento reflexivo. ¿Ejemplos de ello? Vaumm o Brijuni, por citar solo dos de ellos.

En este sentido, creemos que, la red está aportando pequeños lugares digitales de calma y reposo, en donde sí que podemos encontrar arquitectos muy preparados compartiendo conocimiento propio y necesario. Si queremos encontrar delicadas reflexiones sobre arquitectura, nada mejor que darse una vuelta por el blog de Múltiples de Santiago de Molina. En él, disfrutaremos de pensamientos en voz alta sobre arquitectura con mayúsculas, y que, sin un lenguaje rimbombante pero con toda la poética del mundo, no se baja el nivel del contenido arquitectónico. Eso sí, como decía Einstein los hechos se pueden explicar de la manera más simple posible, pero no más.

Si nuestro interés es estar al día sobre temas de Identidad digital, los blogs de Domenico Di Siena o Ecosistema Urbano son paradas obligadas.  Y si lo que queremos es una visión diferente de la ciudad los blogs de Paisaje Transversal, La ciudad Viva y el de José Fariña quizás sean los más reflexivos y, sin duda, los más críticos de toda la red.

Sin embargo, si nos centramos en la escala de arquitectura, no abundan los blogs de marcado carácter crítico; pero, seguramente,  offline no se encuentran demasiados textos más afinados que los que nos regala Jaume Prats en su blog, “arquitectura, entre otras soluciones”, haciendo crítica de primer nivel. Curiosamente, en la red social de Facebook, nos encontramos con Javier Echepare que, a parte de ilustrarnos compartiendo excelentes imágenes de arquitectura, nos regala pequeñas píldoras de conocimiento nada despreciables.

Esto, respecto a crítica de arquitectura; pero, otro tema no menos importante es la posición crítica ante los problemas de la profesión y para eso nada mejor que acudir a las publicaciones digitales de Arquitextonica, CCAD o n+1. De hecho, fuera de la red, creemos que no hay, ni por asomo, una lectura tan precisa de nuestra realidad como la que se hace en lo que muchos, hasta hace poco, llaman con cierto desprecio “blogs de arquitectura”.

También nos gustaría comentar que, hace unos días  aparecía un texto (El Fin de la Crítica: Hacia una Nueva Arquitectura) en la publicación digital de arquitectura  con mayor número de visitas en lengua hispana, Plataforma Arquitectura. En él se podía leer, “Esta nueva manera de usar la web permitió la aparición de voces individuales, entregó a los arquitectos un canal para expresar el crítico que llevan dentro.” Dando a entender, en el resto del texto, que gracias a la red y las redes sociales, a día de hoy, lo bueno es que cada lector podía ya considerarse un crítico en potencia; lo cual, nos parece un tanto peligroso. Es más, para nosotros el que en un blog haya cierto criterio en la selección de sus post, y no publiquen a diestro y siniestro,  es un primer paso hacia la crítica de arquitectura.

Como bien decía Santiago de Molina en uno de sus post para La Ciudad Viva, “…se encuentra mezclado lo excepcionalmente sublime con la unánime y recalcitrante vulgaridad. Hoy se impone como necesario el arte de la síntesis y la toma de conciencia de que el valor de la arquitectura como hecho cultural se encuentra en la capacidad como disciplina para seleccionar lo valioso entre ese maremagno. (…) La mayor parte de los arquitectos, a pesar de relacionarse al instante con cientos de “seguidores” en twitter, de disfrutar de la “amistad” de otras tantas personas en facebook, no dejan de tener en cuenta sólo el criterio de unos cuantos entre todos ellos en lo referente a la importancia de las obras que vomitan las publicaciones. Esas dos docenas de criterios que para cada uno resultan fiables construyen el criterio y el filtro elegido de un modo relativamente libre. Lo cual no deja de ser novedoso.”

Por lo tanto, para nosotros, la nueva era digital no implica que todos somos críticos, sino que todos tenemos la oportunidad de hacer oír nuestra voz. En función de la calidad de nuestra opinión y la facilidad que tengamos para escuchar y hacernos escuchar, llegaremos a un mayor número de gente; siendo nuestra relevancia en la red mayor o menor en función de ello.

Una de las grandezas de la red es que todos podemos estar en ella de una manera horizontal, pero, a su vez, uno de los “problemas” que tiene es que, todos hablando de todo, hacemos demasiado ruido y los árboles no dejan ver el bosque. Paco Casas y Beatriz Villanueva, de Brijuni arquitectos, comentan al respecto  “la misma facilidad que existe para erigirse con voz propia en la red define la vacuidad, en muchos casos, o el pasar desapercibido en otros, al ser muy elevado el número de personas que opinan y poco conocidos para los lectores, sus méritos acreditados.”

Por ello, cada vez estamos más convencidos de la necesidad de más canales digitales, con buena visibilidad, que seleccionen parte de esa información y la hagan más digerible para el lector interesado en la buena arquitectura. Evidentemente, en estos casos, el criterio de esta selección, aunque aspire a una inalcanzable objetividad,  siempre será subjetivo.

En este sentido es de agradecer la existencia de blogs como HIC arquitectura o uno de los pioneros en la red,  Edgar Gonzalez que, en nuestra opinión, realizan una buena selección de noticias y proyectos. Incluso, últimamente, observamos en Twitter la aparición de varios perfiles (@ExitArchitects @DGArquitecto…) que, con un excelente criterio, comparten de manera sistemática y constante información de gran interés arquitectónico.

Aun con todo, como afirmaba Adorno “todo gremio político-económico ha comprendido como evidente que lo que importa es transformar el mundo, considerando mera frívola travesura el interpretarlo…”. Y ya lo decía, hace más de hace 30 años, La polla Record, en su mítico primer disco Salve: “Eh, Crítico que siempre estás sentado, leer y escuchar no es suficiente. Ven aquí, ven aquí. VEN AQUÍÍÍ!!” Desde la tribuna todo es más fácil y, a lo mejor, menos real.

En fin, ya nos contareis cómo veis vosotr@s el tema, pues la nuestra sólo es una opinión subjetiva que no sirve, en ningún caso, como crítica de la propia crítica de arquitectura, ni mucho menos de su ausencia.

Autores del artículo: Agnieszka Stepien + Lorenzo Barnó _ Stepienybarno

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No hay crítica de arquitectura en la red

http://www.soitu.es/soitu/2009/10/15/disenoyarquitectura/1255626614_858097.html

El Fin de la Crítica: Hacia una Nueva Arquitectura

http://www.plataformaarquitectura.cl/2013/03/04/el-fin-de-la-critica-hacia-una-nueva-arquitectura/

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12 COMENTARIOS
  1. Aberturas de pvc

    Interesante visión: “A su vez, no hay que olvidar, que en muchos casos, éstos eran elegidos en función de quién había hecho el reportaje fotográfico y no por un criterio editorial que avalase la calidad de su arquitectura.”

  2. TEO

    Cuidado con arquitectos poco honrados y responsables como Julio Gomez Perretta. Buscan su beneficio y solo contratar con sus amigos estructuras en monopolio. Nos dió un presupuesto de construcción del doble de lo concretado. Descubrimos el engaño tarde, se negaba a cambiar la estructura. Recurrimos a la comisión del Colegio de Arquitectos.

  3. Robert Edinger

    Reflexciones sobre la critica siempre estan bienvenidos!

  4. sergio

    Me parece un error de enfoque terrible cargar las tintas sobre la comunicación, cuando lo que realmente falla (en mi opinión)es el ordenamiento que hace el arquitecto (al menos aquí) en la jerarquía de un proyecto, según el cual sus componentes primordiales son él, y el contexto (el reto de la hoja en blanco pero a una escala mucho mayor), y si acaso el usuario, en un papel mucho menor (solamente paga las facturas), y de un modo mucho más genérico (desde tan lejos donde lo ponen, es imposible reconocerlo, normal que sea genérico). La cercanía y el entendimiento deben buscarla en el ejercicio de la profesión, no en el de la comunicación (al menos no únicamente), la prueba es que el marketing no les resuelve ni resolverá la problemática (salvo en los casos en los que el cliente/usuario busque premeditadamente la marca, ¡ay Torres!), no, la solución requiere más esfuerzo, y menos personalismo, el destaque vendrá por un trabajo empático, y no por lo bien que hables, ésto solo embellecería el envase.
    Todo ello además de ser una generalización injusta (evidentemente hay excelentes arquitectos, que incumplen todo lo que he dicho), es también una realidad demasiadas veces repetida que va calando en la gente, que desde hace mucho se ha dado cuenta que les tratan como las piezas de un tablero.

  5. José Santos Torres

    Buenos días. Me ha parecido una entrada interesantísima, sobre todo porque yo me encuentro ahora en esta misma tesitura.
    Me parece, particularmente, interesante en lo referente a la distancia que existe entre los arquitectos y el resto de la sociedad. Creo que el mundo online será a partir de ahora el mejor medio de dar a conocer la arquitectura, pero debemos ser capaces de entender que busca en ella quien no forma parte de la profesión. Estoy de acuerdo con Arquitectador en que el espacio dedicado a la arquitectura en la red está pensado por y para arquitectos, y no para una sociedad para la cual somos poco menos que extraños. Creo que debemos intentar acercarnos a ella, ser capaces de transmitir nuestra pasión por la arquitectura a quien no piensa como nosotros (hay que reconocer que para ciertas cosas somos raros).
    Desde hace cosa de un mes estoy publicando mi propio blog, intentando buscar esa cercanía. Con un lenguaje, en general, claro y conciso (o eso creo, si no es así, por favor, avisadme) intento divulgar y enseñar la arquitectura que nos rodea, la más cercana, a quien la habita y no la reconoce. Espero que con el tiempo el blog (http://inarqadia.wordpress.com/) adquiera ese carácter y relevancia que a todos nos gustaría y que vosotros habéis conseguido (enhorabuena y gracias!)
    Por otro lado, me ha encantado la idea de Javier Ibarrola de comenzar la crítica por el análisis.
    Un cordial saludo

  6. Javier Ibarrola

    Vaya por delante mi admiración por vuestro trabajo en este blog y mi agradecimiento por poder participar. Me sorprende la capacidad que desarrolláis.

    Adelante. La crítica. La verdad es que se trata de un tema complejo. Se me ocurren varios comentarios a los aquí hechos. Pero me centraré en la actitud personal, en la relación vital entre arquitecto y crítica. En primer lugar, y desde los años que uno ya tiene, me atrevo a recomendar una prudencia sistemática con ella. Porque es cierto que la crítica se debe hacer desde la ideología, pero también lo es el procurar no salpicar el juicio de utopía.

    Siempre he recomendado sustituir la crítica por análisis. Al menos, en los primeros años de andar por este mundo. Por varias razones: se aprende más, se suele ser más justo, y hay que realizar un mayor esfuerzo. Descomponer una obra, conocer su razón de ser, los condicionantes del lugar, de la época, del cliente, incluso del propio arquitecto, mitigan los pinchazos rabiosos de la ideología de la que habitualmente nace la crítica. Tengo que reconocer que el análisis me ha hecho amar muchas obras y estilos que a priori y por motivos ajenos a la arquitectura misma, me disgustaban. En este sentido, al igual que la comida, las personas, o la misma vida, cuantas más arquitecturas disfrutemos, mejor para cada cual. Vivimos en una sociedad plural en la que caben casi todas las propuestas y los tiempos de las trincheras irreductibles se han dado una tregua que promete ser larga. Yo me eduqué en unos años en los que era básico el posicionamiento crítico. Aquello me resultó castrador y enfermizo, aunque reconozco que el relativismo actual del todo vale, del “me gusta” y del “ya no me gusta”, tampoco es la panacea.

    Por otro lado, las críticas más feroces, las más agresivas, y también las más candorosas y risueñas, suelen ocultar el tufo del desconocimiento. El de la obra y el del proceso arquitectónico. Creo que es menos importante la objetividad que el saber de la obra juzgada.

    Un saludo.

  7. LetraLoggia

    Hola! Gran entrada de blog, una vez más!
    Cuando estás en la Escuela, es interesante fijarse en uno u otro crítico, puesto que éstos exhiben algo muy valioso para un estudiante: un criterio profesional, algo que normalmente el 85% de los profesores hurta, bien por ineptitud, bien por desidia.
    Sea este criterio del crítico sesgado ideológicamente, poco o muy fundamentado, un estudiante ávido de aprender y formarse tiene en la crítica un ejemplo de dos cosas importantes: 1)las técnicas de “valoración”, es decir, cómo analizar lo que es importante de una obra; y 2)cuáles son los mecanismos mentales del crítico que otorgan un valor positivo o negativo a cada elemento analizado. Y juzgarlos, a su vez por nosotros mismos.

    Y es que hay algo más relevante y anterior a todo esto: un buen crítico siempre aconsejará partir de un conocimiento y un bagaje arquitectónico profundo, para poder emitir opiniones. No hay posibilidad de crítica ni de criterio, que sobre todo ha de ser independiente y personal, si no hay un acercamiento previo trabajado a la realidad edificada y proyectada, previa a toda valoración. Ir a buscar criterios prefabricados es un profundo error, y esta es una práctica muy extendida: que piensen por mí. Si a un profesor le ha dado ese trimestre por Toyo Ito, lo fácil es correr a por lo último que éste ha dicho, y soltarlo en la corrección de proyectos para obtener el plácet. ¿Cómo va un arquitecto con este tipo de formación saber transmitir nada propio, y lo que es más, transmitirlo mediante un lenguaje divulgativo?

    Por último, sí creemos que la crítica y la divulgación pueden ser cosas diferentes. Esto no quiere enmascarar que la crítica tenga una dificultad para explicar de modo sencillo cosas que no lo son tanto -que desde luego puede existir: dificultad de lenguaje, o mejor, de incapacidad para explicar a otros el propio conocimiento, por no ser éste suficientemente claro-, si no que pensamos que es un hecho que hay conceptos difíciles de “reducir”, para ser transmitidos. Pero seguiremos intentándolo 🙂 Saludos!!!

  8. Arquitectador

    Yo me atrevo de lanzar solo una idea: ¿la gente nos entiende cuando hablamos o escribimos?
    Desde mi punto de vista, los textos, blogs, y artículos de arquitectura son hechos más para arquitectos que para ciudadanos.
    Yo distinguiría -como muy bien hacéis- entre crítica, que puede ir más dirigida a profesionales y otras cosas, que no dejan de ser puntos de vista personales. Lo malo es cuando la crítica, como dice arquitectamos, carece de una línea clara y entra en la opinión, para dejar de serlo.
    Personalmente creo que nunca estaré capacitado para lo primero, ahora bien, espero poder hacer lo segundo y sobre todo interesar a los profanos aunque sea un poquito. A los arquitectos ya nos interesa la arquitectura.
    Enhorabuena, muy buen post.

  9. ofelia

    (@Paisaje Transversal) “Desde el cariño y el respeto” se confunde con hacerse la pelota los unos a los otros propiciando que la ‘crítica’ se reduzca al manoseo más o menos ducho de la info que circula por la red. La cuestión planteada por Stepienybarno debería expresarse en otros términos: el arquitecto comentarista. El arquitecto crítico es crítico a secas, o preferentemente crítico. Son muy poquitos los que orquestan ambas labores con irreprochable dignidad.
    Y otro comentario. El problema del arquitecto joven y activista de la red no es que no sepa escribir es que no piensa con la suficiente claridad. Produce el volumen que le exige la rapidez con que la mayoría le da al ‘scroll’, pantalla abajo.

  10. Arquitectamos locos?

    Estoy de acuerdo con lo que decís, pero os señalo que en cine, música, literatura, pintura, etc, tampoco hay crítica. Hay opinadores, muchos, demasiados, pero no tienen una “armazón” crítica.
    Me gusta mucho Carlos Boyero, pero todos sabíamos hace ya meses que iba a poner a parir la última de Almodóvar, antes incluso de que estuviera terminada. Otros la ponen muy bien. ¿Dónde está el análisis objetivo?
    No se puede hacer crítica si no hay un código de referencia, y ya pasó el tiempo de los códigos.

  11. Paisaje Transversal

    Es cierto que existe una cacofonía dentro de la red y comenzar a poder discernir entre los elementos de calidad y críticos. Tal vez los blogs de difusión tengamos una responsabilidad en ello. En lo que a nuestra plataforma respecta, e hilando con la última parte, la teoría que desarrollamos en nuestro blog la intetamos poner en práctica a través de nuestros proyectos. De esta manera tratamos de establecer un bucle entre teoría y práctica crítica.

    Desde luego somos más que un blog sobre ciudad… somos una plataforma que trabaja en nuevos modelos de gestión e intervención urbana, desde el punto de vista de la transdisciplinariedad, la participación ciudadana y la ecología urbana, aplicando a los procesos las herramientas digitales. Os animamos a que echéis un vistazo a neustro blog en el que vamos colgando material sobre nuestro proyectos.

    También consideramos que hay cierta inercia a la alabanza en algunos círculos, que deberíamos empezar a romper, desde el cariño y el respeto. Tal vez sería un buen ejercicio para empezar a entrenar nuestra capacidad crítica…

    ¡Ah! Y siempre fuimos más de Eskorbuto que de La Polla…

  12. ofelia

    El crítico es aquel que tiene el don de la palabra y el don de pensamiento para ‘inventarla’. En España hay muchos comentaristas de arquitectura, pero muy pocos críticos.

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